Asociación

ACCME ZGZ

Asociación Culto Cannábica Medicinal del Ebro

 

Somos una asociación sin ánimo de lucro. Pretendemos que los consumidores de cannabis (tanto lúdicos como terapéuticos) tengan acceso a él de una manera legal, excluyendo así la práctica del mercado negro y todos los inconvenientes que esta representa.

Nuestra intención no es la de divulgar y promover el uso de esta planta, sino la de hacer valer nuestros derechos de la manera más correcta y legal, participando y promoviendo el activismo cannábico y creando un cultivo compartido, el cual genera cannabis para los socios implicados. Además, ACCME ofrece protección legal, actividades lúdico festivas, un lugar donde reunirse e intercambiar opiniones…

Una de las bases de ACCME es la prevención de riesgos y por ello intentamos ofrecer información veraz. Creemos que utilizando estos dos factores correctamente es como se puede luchar contra la dependencia y los problemas derivados del consumo de cannabis. ACCME surge de la necesidad de regular algo aparentemente imparable, el consumo y cultivo del cannabis, pues nos exigimos un control y pedimos unas reglas.

¿Quieres hacerte socio/a? Primero: conoce nuestros principios básicos. Segundo: aclara todas tus dudas navegando por nuestra web. Y tercero: contacta con nosotros e infórmate.

 

Memoria 

ACCME es una asociación sin ánimo de lucro creada en 2012 por un grupo de amigos que, hartos de consumir cannabis de mala calidad a precios disparatados, decidieron cultivarse su propio cannabis ecológico y repartirlo a un precio justo y transparente. Muchos amigos se van uniendo a nuestro proyecto. Tenemos lista de espera de la cual priorizamos la aceptación de personas que utilizan el cannabis como paliativo para sus dolencias.

Formamos parte del Registro de Asociaciones del GOBIERNO DE ARAGÓN, nuestro número de inscripción es el 01-Z-3380-2012. Participamos en la JUNTA MUNICIPAL del barrio de El Rabal, nuestro numero de registro en el Censo de Asociaciones del AYUNTAMIENTO DE ZARAGOZA es el 3662. Estuvimos federados en la FAC (Federación de Asociaciones Cannábicas) desde nuestros inicios. La Federación nos representó en ENCOD (European Coaliation for Just and Effective Drug Policies). Entre nuestros fines se encuentra el autoabastecimiento de cannabis para personas usuarias lúdicas, como aquellos que utilizan la planta como medicamento o paliativo para sus dolencias diagnosticadas.  No pretendemos divulgar ni promover el consumo de ninguna droga, lo que intentamos evitar son los problemas inherentes de mercado negro: precios abusivos, mala calidad del producto, adulteraciones, robos, estafas, problemas legales, consumo sin información veraz, etc. Creemos que a través del impulso civil y la negociación política podemos alcanzar estos fines, así como acabar con el fenómeno de las mafias relacionadas con las drogas, la inseguridad jurídica y la vergüenza social.

 

Fundamentos 

En 1999 el comisionado para las drogas de la Junta de Andalucía encargó un informe sobre la viabilidad legal de prescribir médicamente marihuana y sobre la posibilidad de abrir locales de adquisición y consumo privado. Juan Muñoz y Susana Soto, del Instituto Andaluz de Criminología y profesores de Derecho Penal de la Universidad de Málaga, elaboraron un dictamen jurídico en el que, tras analizar las sentencias del Tribunal Supremo sobre el llamado “consumo compartido”, llegaron a la conclusión de que en España se podrían abrir establecimientos donde producir cannabis u otras plantas para el propio uso, siempre que cumplieran varias condiciones:

(1ª) Que fuera un grupo concreto y determinado de personas.

(2ª) Que fueran mayores de edad y previamente consumidoras.

(3ª) Que la sustancia obtenida se destinara al uso personal de los miembros.

(4ª) Que no hubiera beneficio económico.

En otras palabras, los penalistas concluyeron que los coffee shops a la holandesa son inviables en España, pero sí serían legales “centros no abiertos a un público indiscriminado, de acceso restringido a fumadores de hachís o marihuana, en los que se exigiría como medida de control de acceso el tener la condición de consumidor habitual. Es decir, lugares para el consumo privado donde se podría adquirir y consumir ciertas cantidades que no sobrepasen el límite del consumo normal”.

En 2003 se fundó Pannagh, en octubre de 2005, la policía municipal de Bilbao encontró una plantación de marihuana para autoconsumo en un caserío de Durango. La Audiencia de Vizcaya resolvió en marzo de 2006 que no había delito y archivó la causa. En mayo de 2007, sin recurso de la Fiscalía, se ordenó la devolución de las plantas incautadas. Los jueces de la sección 6ª de la Audiencia Provincial, que entendieron que la plantación cumplía los requisitos que el Supremo había fijado para hablar de “consumo compartido”, aseguraron que se trata “de una modalidad de consumo entre adictos en el que se descarta la posibilidad de transmisión a terceras personas.

En todos estos años, el debate mundial ha propiciado, así mismo, que las disposiciones legales de cada estado vayan cambiando progresivamente, tratando en la mayoría de los casos de adaptarse a las nuevas indicaciones terapéuticas de los derivados del cannabis.

Así, por ejemplo, en Holanda diversos pacientes afectados de enfermedades graves pueden adquirir marihuana en las farmacias de manera totalmente legal, con la única condición de presentar una receta médica. Del mismo modo, Canadá permite cultivar y consumir su propia marihuana a los pacientes terminales o a aquellos que sufren un dolor intenso debido a patologías como la esclerosis múltiple o la artrosis.

En EEUU desde enero de 2014 es legal la venta de Marihuana para uso recreativo en los denominados coffee-shops, pero solo en dos estados, Colorado y Washington y con ciertas restricciones. Uruguay, por su parte, tras un largo debate en las cámaras, aprobó de forma definitiva, a finales de 2013, la ley que permite en la actualidad la venta y consumo de Marihuana. El gobierno del país defiende esta norma como una mejor regulación de estas sustancias.

En otros países, el consumo privado -que no el tráfico- está despenalizado o, por lo menos, no lleva consigo excesivos problemas legales. Es la situación que se vive, por ejemplo, en Italia, Suiza, Alemania, Bélgica y Portugal.

En el extremo contrario, la Cámara Baja del Parlamento suizo rechazó, tras un intenso debate, una proposición de ley para legalizar el consumo del cannabis. Curiosamente, el Consejo de Estados suizo (Cámara Alta del Parlamento) se había pronunciado en Diciembre de 2001 a favor de esta misma propuesta. Uruguay ha legalizado el cannabis.

 

Ahora

Actualmente estamos inmersos en la regulación de las asociaciones cannábicas, demostrando que es posible otra política sobre drogas y pretendiendo que los usuarios estén mejor informados sobre los riesgos de su consumo. A través de la FAC propusimos unas normas básicas para cumplir la ley en las asociaciones, normas que ACCME cumple estrictamente:

(1º) Produciendo en un lugar privado para un circuito cerrado.

(2º) Con destino únicamente a usuarios mayores de 21 años, ya consumidores habituales de cannabis o bien con necesidades medicinales.

(3º) Sin la existencia de ánimo de lucro.

(4º) Con protección a sectores más vulnerables (menores y discapacitados).

(5º) Estando inscritos como asociación sin ánimo de lucro.

(6º) Demostrando actividad asociativa y democrática.

(7º) Produciendo cannabis bajo demanda, evitando una producción sin control que se pueda desviar al mercado negro.

(8º) Distribuyendo un máximo de 2 gramos por persona y día.

 

 

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