Prevención de riesgos

Es importante tener en cuenta que el cannabis no está exento de efectos indeseados. Los cannabinoides contenidos en la planta, y más concretamente el THC, pueden provocar una serie de efectos secundarios que convienen tener en cuenta a la hora de su consumo. Estar prevenido y preparado ante cualquier situación que pueda acontecer es obligación del propio paciente como de las personas a su cuidado. Como cada uno es diferente, el efecto de los cannabinoides es en muchos casos distinto en cada organismo.

Los efectos secundarios se pueden dividir en psíquicos y físicos.

Psíquicos

Durante el consumo se puede experimentar una embriaguez descrita por sensaciones relajación ligera euforia, bienestar psíquica, ensoñación, alteración de percepción del tiempo, pensamiento asociativo con trastornos de la memoria inmediata e intensificación de la percepción sensorial, disforia, miedo a morir, sentimiento de pérdida de control, depresión y alucinaciones, pudiendo mermar la memoria, la atención, la capacidad de atención, la capacidad de reacción, la motricidad y la coordinación de movimientos, por lo tanto no es conveniente para la realización de actividades que impliquen al sistema motor o un esfuerzo intelectual anormal. En personas propensas a padecer esquizofrenia o con antecedentes personales o familiares con dicha patología el cannabis podría desencadenar los síntomas de la enfermedad. En dosis altas puede producir ansiedad y desasosiego pudiendo derivar en ataques de pánico que deben ser tratados por un médico.

Físicos

Los efectos físicos más destacables son la disminución de la saliva con la consecuente sequedad de boca y faringe, enrojecimiento de los ojos, alteración en los movimientos, relajación muscular, verborrea, taquicardia y en posición vertical hipotensión ortostática y ocasionalmente lipotimia (en este caso el paciente debe ser acostado), ya que en posición horizontal se detecta un leve aumento de la presión arterial. Otros efectos secundarios más raros son las nauseas y los dolores de cabeza. Puede también provocar cansancio y somnolencia. Se debe tener especial atención sobre aquellos enfermos que sufren problemas circulatorios y de cambios de presión arterial. Es importante recalcar el efecto nocivo que tiene la inhalación fumada del cannabis sobre el sistema respiratorio debido a que la combustión de cualquier materia produce productos nocivos y tóxicos que pueden dañar el epitelio respiratorio, inclusive pudiendo tener el mismo efecto que el tabaco y producir tos crónica, bronquitis e inclusive cáncer. Es por ello que se recomienda usar un vaporizador si se necesita hacer un uso inhalado, el cual no quema la planta sino que la calienta hasta la vaporización de los cannabinoides.

 

Tolerancia y adicción

Se produce tolerancia al cannabis dependiendo de las dosis y de la duración del periodo de su consumo pudiendo el organismo modularse al uso crónico de cannabis y dejar de notar algunos efectos secundarios totalmente. También la tolerancia puede provocar que disminuyan sus efectos terapéuticos con el tiempo, con lo que el paciente necesitaría aumentar la dosis. En cuanto a la adicción, se tiene evidencias de muy pocos efectos físicos o psíquicos una vez cesado el consumo. Durante unos días que se pueden reflejar en síntomas de abstinencia como trastornos de sueño, aumento de los sueños, sudoración y una nerviosa irascibilidad. También se pueden reflejar síntomas psíquicos dependiendo mayormente de las características del paciente. El consumidor se puede habituar a la sensación de bienestar que puede producir el cannabis y llevarlo a un deseo de perpetuar dicho consumo. Es importante resaltar que cualquier síndrome de abstinencia asociado al cannabis es leve y que pasadas unas semanas desaparecerá volviendo el organismo a su estado originario antes del consumo. En consumidores terapéuticos es muy poco usual apreciar estos síntomas, ya que normalmente las dosis para conseguir un efecto terapéutico son muy bajas.

El cannabis como cualquier sustancia orgánica puede verse afectadas por las condiciones ambientales o por un mal tratamiento en su cultivo o posterior preparado para el consumo. Hongos, plagas, excesivo calor, pueden hacer que el cannabis se deteriore. Se conoce que inclusive de cannabis que es manipulado y adulterado para proferirle mas peso o un mayor efecto mediante alguna adulterante o aditivos químicos. Es importante conocer la trazabilidad del cannabis que uno consume y de poder obtener las mayores garantías posibles, sobre todo siendo una persona en una condición comprometida por temas de salud. Como demuestra el estudio realizado en los países bajos que les adjuntamos. Es importante evitar riesgos de poder verse afectado por adquirir un cannabis en malas condiciones que puedan suponer un perjuicio para el consumidor.

 

MÁS INFORMACIÓN: Estudio sobre la calidad del cannabis de Holanda.