PLANTA MEDICINAL

El cannabis medicinal, también conocido como marihuana médica, es el cannabis que tiene el fin de tratar o aliviar un síntoma, una dolencia o una enfermedad en lugar de propósitos recreativos o espirituales. Todo cannabis que contenga una cantidad efectiva de cannabinoides activos (es decir, que no sea cáñamo industrial) puede considerarse cannabis medicinal si se usa para dicho propósito.

 La historia del uso de la marihuana medicinal se remonta a las fases primigenias de la medicina y la farmacología, cuando los humanos empezaron a usar deliberadamente las plantas por sus efectos sobre el cuerpo en lugar de como fuente de alimento. La primera mención de que hay constancia del uso del cannabis en un contexto médico procede de la Shennong pên Ts’ao ching (la Gran [enciclopedia] Herbal del Emperador Shennong), uno de los primeros textos de la medicina herbal que data del 2700 a. C.

 El cannabis siguió siendo parte esencial de incontables medicamentos, desde el jarabe para la tos hasta los preparados digestivos, desde los analgésicos hasta los parches para callos. Después de los opiáceos, el cannabis era el extracto medicinal de plantas más recetado, hasta que fue prohibido en muchas zonas del mundo durante la década de los treinta.

 Afortunadamente, el redescubrimiento en los últimos años de las ventajas naturales de la marihuana como medicina ha conducido a un resurgimiento en su utilización. En la actualidad, la mayoría de pacientes optan por medicarse utilizando el cannabis en su forma natural, en lugar de concentrado o en versiones sintéticas. El cannabis herbal y sus extractos pueden permitir un mayor control y una mejor determinación de la dosis, y también pueden aportar un repertorio más extenso de cannabinoides, muchos de los cuales parecen tener interacciones beneficiosas al ser administrados a la vez.

 ACCME cumple dos años en 2014. Nuestro objetivo este año es potenciar el cannabis medicinal, presentando a nuestros socios alternativas y variedades que complementen sus tratamientos. Apostamos muy fuerte por tinturas (en varias concentraciones), ungüentos (con resultados probados en eczemas o dermatitis), mantequilla(en sus dos versiones: para consumo directo o para repostería). Iremos, incluso, un paso más allá, y ofreceremos terapias complementarias, como un dispensario marino (el agua de mar es un pequeño milagro) u otras soluciones que sumen en los tratamientos.

 Bueno, ¿Y tú qué opinas? ¿Planta medicinal, o droga?

    • A ver si se consigue que esta planta deje de ser estigmatizada y de paso aprovechar sus virtudes. un saludo. javier

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